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Adiós al hombre del teatro El argentino Osvaldo Cattone deja un gran vacío en las artes escénicas peruanas.
11/02/2021 01:04 en MISCELANEA

 En el Perú, a Osvaldo Cattone se le empezó a conocer por novelas exitosas en la década de 1970 como Nino o Me llaman Gorrión. Como actor le iba bien en Argentina, pero decidió quedarse por estos lares a principios de esa década.

Marsano mágico

 

Cuenta el director teatral y actor David Carrillo que su vocación se la debe a las obras que vio desde niño en aquella sala. “Entrar en el Marsano era mágico”, comenta al Diario Oficial El Peruano.

 

Relata Carrillo que en una de las primeras obras que él dirigió –La tiendita de Rocky, en el 2001– se le acercó antes de la función Cattone. “Me dijo que venía porque Ivonne Frayssinet le aseguró que tenía que conocerme. Yo tenía 24 años y me trató de igual a igual, como a un colega”, recuerda Carrillo.

Otra anécdota que cuenta el dramaturgo peruano es cuando le preguntó a Osvaldo Cattone cómo hacía para tener cuatro décadas dirigiendo el teatro Marsano con tanta energía. “‘El secreto está en no parar’ me aseguró. Estoy seguro de que esta para forzosa por la pandemia lo afectó”, añadió.

 

La actriz Cristina Urueta, quien trabajara en algunas temporadas con él, también destaca su profesionalismo. “Entrar al Marsano era sentirse en Broadway, que las mejores producciones se podían hacer acá”, indica a este diario.

 

Menciona, como una muestra de la calidad humana de Cattone, que a mediados de la década de 1990 iba a montar El candidato de Dios. Quería que participara en la obra su padre, el recordado actor César Urueta Alcántara. Pero justo el inicio de los ensayos se cruzaba con una operación al corazón.

“Querido, te esperamos. Suspendemos los ensayos hasta que te recuperes”, fue la solución de Cattone, refiere Cristina Urueta.

 

Años más tarde, le tocó a Cristina Urueta estar en temporada en el Marsano cuando murió su padre. Osvaldo Cattone le dijo “suspendemos la función por tu luto”. Sin embargo, ella recordó que César Urueta le había advertido que el día que él fallezca ella no deje de actuar.

 

Al comunicarle que quería seguir con la función, Cattone la abrazó y le dijo “tenés unos cojones”. Y la función no se detuvo.

 

Cifra

88 años tenía al fallecer Osvaldo Cattone. Más de la mitad los residió en Lima.

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