La Primera Temporada de Pesca de Anchoveta 2026 en la zona norte-centro se desarrolla bajo un estricto sistema de gestión basado en evidencia científica. Mediante el uso de tecnología de punta, reportes en tiempo real y cierres preventivos, el Ministerio de la Producción (PRODUCE) busca resguardar la sostenibilidad del recurso y la continuidad de una actividad que genera miles de empleos.
Al 26 de abril, la descarga acumulada de anchoveta alcanza las 439 535 toneladas, lo que representa el 23% de la cuota total asignada (1 914 049 toneladas). En cuanto a la presencia de ejemplares juveniles, se estima un volumen de captura incidental de 167 542 toneladas, cifra que se mantiene dentro de los rangos proyectados por el Instituto del Mar del Perú (IMARPE).
Es fundamental precisar que la presencia de juveniles en las capturas es un evento recurrente en esta pesquería. Esto se debe a la superposición natural entre la distribución de juveniles y adultos en el mar peruano. Desde el punto de vista biológico, este escenario no es crítico; por el contrario, una presencia saludable de juveniles suele reflejar un proceso de reclutamiento exitoso, lo que contribuye a la renovación de la biomasa para el futuro.
Monitoreo científico y respuesta inmediata
Con la implementación del Decreto Supremo N.° 024-2016-PRODUCE, el Perú dejó atrás el esquema sancionador de la R.M. N.° 209-2001-PE, que limitaba la presencia de juveniles al 10% por descarga. Al ser un sistema puramente punitivo, fomentaba el descarte de juveniles en el mar para eludir infracciones, impidiendo que el IMARPE conociera la verdadera captura incidental. Hoy, el nuevo marco legal incentiva el reporte honesto y obligatorio, permitiendo que la ciencia tome decisiones basadas en datos reales y no en cifras distorsionadas por el miedo a la sanción
Hoy, mediante bitácoras electrónicas obligatorias, la flota reporta en tiempo real la captura incidental, lo que permite a IMARPE contar con información precisa para ajustar sus evaluaciones biológicas y tomar decisiones oportunas, contribuyendo a la conservación del recurso y al mantenimiento de la biomasa desovante por encima de niveles de referencia.
Para proteger el stock, el IMARPE ha establecido un límite máximo de captura incidental de juveniles de 488 mil toneladas. Si se llegara a alcanzar este umbral técnico, la temporada se cerraría de manera automática para proteger el proceso de renovación del recurso.
A diferencia de modelos antiguos, la gestión actual no se basa en cierres generalizados, sino en un enfoque adaptativo que prioriza cierres preventivos focalizados. Estas medidas permiten:
· Reducir la presión: Al cerrar zonas específicas con alta incidencia, se favorece la dispersión natural de los cardúmenes.
· Decisiones oportunas: Gracias a las bitácoras electrónicas obligatorias, la flota reporta sus capturas en tiempo real, permitiendo a las autoridades actuar de inmediato.
· Transparencia: Toda la información sobre desembarques, estructura de tallas y distribución espacial está disponible en la página web de IMARPE, garantizando un manejo abierto y técnico.
Causales estrictas para el cierre de temporada
PRODUCE reafirma que la continuidad o el cierre de la temporada no son decisiones improvisadas, sino que responden estrictamente a criterios científicos y causales específicas establecidas para garantizar la sostenibilidad del recurso. La temporada se daría por concluida ante cualquiera de los siguientes escenarios:
1. Alcance del Límite Máximo Total de Captura Permisible (LMTCP): Cuando se complete la cuota total asignada basada en la biomasa disponible.
2. Circunstancias ambientales o biológicas: Cambios en las condiciones del mar que pongan en peligro la disponibilidad del recurso o se incremente la actividad reproductiva, entre otros.
3. Alcanzar el límite de captura de juveniles: Si se alcanza el umbral de 488 mil toneladas de captura incidental de ejemplares jóvenes, la temporada se cerrará automáticamente para proteger la renovación del stock.
Un modelo ratificado internacionalmente
Este modelo de gestión ha sido ratificado internacionalmente en el proceso de adhesión del Perú a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Tras una rigurosa evaluación de sus políticas, el Perú logró la opinión formal favorable del Comité de Pesca y Acuicultura de la OCDE, que reconoció el sistema de manejo de la anchoveta como un referente de 'clase mundial'.
La OCDE destacó que la gobernanza pesquera peruana se basa en un monitoreo continuo, reglas biológicas claras y una alta capacidad de respuesta ante cambios en la disponibilidad del recurso. Este respaldo confirma que el país lidera el sector mediante un enfoque científico y adaptativo que contribuye a la resiliencia del recurso frente a la variabilidad climática.
Este sistema no solo protege el ecosistema, sino que brinda estabilidad económica, manteniendo al Perú como el principal productor de harina y aceite de pescado a nivel global, operando bajo reglas ecológicas estrictas que limitan la tasa de explotación frente a la variabilidad climática.